Preocupación en Viedma por los reiterados actos de vandalismo: el Municipio advierte que la reparación del mobiliario retrasa obras en otros barrios
Desde el Ejecutivo capitalino señalaron que los constantes destrozos en plazas, playones deportivos y la costanera obligan a redirigir recursos públicos que estaban destinados a equipar nuevos espacios verdes e instituciones barriales.
La ola de destrozos y hechos de vandalismo sobre el espacio público en Viedma ha dejado de ser un problema episódico para convertirse en una sangría constante para el presupuesto municipal. La rotura sistemática de mobiliario urbano, arcos de fútbol, tableros de básquet y la quema de módulos de reciclaje diferenciado imponen un gasto no previsto en las arcas de la capital provincial, afectando directamente la planificación de nuevas obras en la ciudad.
El secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Viedma, Martín Calderón, remarcó la gravedad de la situación al explicar que, si bien el municipio cuenta con cuadrillas de mantenimiento permanente, la compra de insumos para reponer lo destruido genera un impacto económico crítico. Según detalló el funcionario, ante la condición finita de los recursos presupuestarios, cada elemento que debe ser reconstruido resta la posibilidad de equipar a barrios que aún carecen de infraestructura básica.
Entre las infraestructuras más atacadas se destacan las instalaciones deportivas barriales, las plazas y los bancos instalados a lo largo de la costanera, los cuales suelen aparecer destruidos o arrojados al cauce del río Negro. A este escenario se suma la destrucción por fuego de los contendedores para la recolección diferenciada de residuos, incidentes que en muchos casos se registran a pocas horas de haber sido colocados.
Frente a la persistencia de las agresiones al patrimonio común, la comuna comenzó a probar soluciones técnicas alternativas, como la instalación en los playones deportivos de estructuras reforzadas y tableros fabricados íntegramente con malla metálica para evaluar su resistencia. Sin embargo, desde el área de Obras Públicas enfatizaron que la respuesta definitiva no pasa por el blindaje de los materiales, sino por el compromiso de la ciudadanía en la custodia y valoración de los bienes colectivos.
