Río Negro arma el plan para tomar el control de las rutas 22 y 151

El gobernador Alberto Weretilneck lideró una cumbre clave con sus ministros para pulir la propuesta que le presentarán al Gobierno Nacional. Enterate de qué tramos pasarán a manos de la provincia, cómo se planea financiar el arreglo de los sectores destruidos y por qué estas trazas son vitales para la región.

El Gobierno de Río Negro pateó el tablero de la infraestructura vial y comenzó a diagramar una estrategia ambiciosa para destrabar un reclamo histórico de la región. El gobernador Alberto Weretilneck encabezó una reunión de carácter urgente en el Ministerio de Obras Públicas para delinear la ingeniería legal, técnica y financiera del plan maestro que la provincia le presentará a la Casa Rosada. ¿El objetivo final? Lograr la transferencia definitiva de las rutas nacionales 22 y 151 a la administración provincial para hacerse cargo de su mantenimiento y reactivar las obras que Nación mantiene paralizadas.

El proyecto es de una complejidad extrema y por eso convocó a las máximas autoridades del Estado rionegrino. De la mesa de trabajo participaron los ministros de Obras Públicas (Alejandro Echarren) y de Hacienda (Gabriel Sánchez), junto al fiscal de Estado, Gastón Pérez Estevan, el titular de Vialidad Rionegrina, Raúl Grün, y el jefe de la bancada legislativa de Juntos Somos Río Negro, Facundo López. Las áreas técnicas están contra el reloj para fijar las condiciones bajo las cuales la provincia asumirá la responsabilidad de reasfaltar, ensanchar y mejorar los corredores viales utilizando esquemas de financiamiento propio.

La urgencia del planteo responde al alarmante deterioro de ambas calzadas, afectadas por años de desinversión federal y un flujo de tránsito pesado que no para de crecer. El plan rionegrino contempla tomar el control de dos tramos estratégicos:

  • Ruta Nacional 22: la totalidad del trayecto que va desde Río Colorado hasta Cipolletti (el corredor clave del Alto Valle).
  • Ruta Nacional 151: el tramo que une a Cipolletti con el límite de la provincia de La Pampa (la ruta del petróleo).

Desde Vialidad Rionegrina confirmaron que el mal estado de las trazas actuales es crítico y representa un peligro diario para miles de usuarios. Al estar los trabajos congelados por el freno a la obra pública nacional, Río Negro busca que se le otorgue la potestad legal para administrar las rutas, diseñar los nuevos proyectos de ingeniería y llamar a licitaciones de manera autónoma. La apuesta política es alta: la provincia entiende que no puede seguir esperando soluciones de Buenos Aires para dos carreteras que son el sistema circulatorio de su actividad turística, el transporte de la producción frutícola y, fundamentalmente, el corazón del desarrollo hidrocarburífero y de Vaca Muerta.

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