Retroceso fabril: la industria metalúrgica profundiza su crisis y acumula diez meses de caída consecutiva

El sector registró una contracción del 5,1% interanual en abril y ya arrastra un desplome del 6% en el primer cuatrimestre del año. La parálisis de la actividad redujo el uso de la capacidad instalada a un histórico 39,8%, impactando directamente en los niveles de empleo formal.

La crisis que atraviesa la industria metalúrgica argentina sumó un nuevo eslabón en su prolongada racha negativa y encendió alarmas más complejas sobre la sustentabilidad del entramado productivo. De acuerdo con el último relevamiento del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad sectorial registró durante abril una baja interanual del 5,1%, mientras que la medición desestacionalizada respecto a marzo arrojó un retroceso del 1,4%. Con este resultado, el rubro consolida un ciclo recesivo que ya arrastra diez meses consecutivos en terreno negativo y que se traduce en un derrumbe acumulado del 6,0% en el primer cuatrimestre del año, operando muy por debajo de sus techos históricos de producción.

El correlato más severo del freno fabril se evidencia en el desplome de la capacidad instalada y la consecuente pérdida de puestos de trabajo. Las plantas metalúrgicas operaron en el mes analizado a apenas un 39,8% de su potencial técnico, lo que representa una contracción drástica de 6,8 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Esta sostenida subutilización de las instalaciones industriales comenzó a minar el mercado laboral sectorial: el empleo formal de la actividad anotó una caída del 2,2% en la comparación interanual y una retracción marginal del 0,2% mensual, evidenciando los primeros síntomas de desvinculaciones y suspensiones en los principales polos fabriles.

Al interior de la actividad, el comportamiento sectorial expone que la parálisis es casi generalizada, ensañándose con las ramas que traccionan las cadenas de valor tradicionales. El rubro de la Fundición lideró las pérdidas con un desplome del 8,9%, seguido de cerca por Maquinaria Agrícola, que exhibió una sensible disminución del 8,6%. En tanto, Bienes de Capital (-6,8%) y Equipamiento Médico (-6,3%) profundizaron su deterioro, mientras que los segmentos de Autopartes y Equipos Eléctricos mostraron caídas algo más moderadas; la única excepción marginal a la regla fue Carrocerías y Remolques, que anotó una leve mejora del 1,9%. A nivel territorial, la desaceleración impacta con especial crudeza en los grandes distritos industriales como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, delineando un escenario crítico que no encuentra un piso claro a corto plazo.

Frente a este panorama, las proyecciones institucionales del sector privado están lejos de vislumbrar un escenario de recuperación inmediata o rebote en forma de “V”. Elio Del Re, presidente de ADIMRA, remarcó la urgencia de establecer condiciones que apuntalen la inversión y resguarden las fuentes laborales existentes ante una demanda que continúa sin mostrar signos de reactivación genuina. Las previsiones del propio empresariado metalúrgico convalidan el pesimismo general: según el informe, hasta el 70% de las compañías consultadas no prevé mejoras en sus niveles de actividad de cara a las próximas evaluaciones trimestrales, lo que anticipa un invierno marcado por la subsistencia operativa y la cautela financiera.

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