Cierra un emblemático comercio de El Cóndor tras una polémica desatada por un cartel

Yanina Tundidor, propietaria de Vicenta Regalería, confirmó que dejará el local a fines de septiembre. La comerciante aclaró que la decisión no responde a la crisis económica, sino al desgaste acumulado tras años de mantener la galería de la terminal y a un reciente conflicto por una pintura en la pared exterior del inmueble.

La actividad comercial del balneario El Cóndor perderá a fines de este mes a una de sus referentes más tradicionales. Yanina Tundidor, comerciante al frente de Vicenta Regalería, anunció la decisión de bajar las persianas del establecimiento ubicado en la intersección de la galería de la terminal de ómnibus. La comerciante remarcó que el cierre no está motivado por razones económicas ni por la coyuntura del país, sino por el agotamiento de sostener un proyecto en el que procuró dinamizar la oferta turística y mantener por cuenta propia el espacio público circundante.

El detonante final de la determinación estuvo vinculado a la colocación de un cartel pintado sobre la pared exterior del sector, lo que generó un contrapunto con la delegación municipal del balneario. Según explicó Tundidor, durante años asumió tareas de limpieza, pintura y acondicionamiento de toda la galería para presentar un entorno adecuado a residentes y visitantes, acciones de mantenimiento que no habrían encontrado el reconocimiento esperado por parte de la gestión local.

La historia de Vicenta en la villa marítima comenzó tras las primeras ferias artesanales impulsadas en la zona, iniciativa que derivó en el alquiler del primer espacio dedicado inicialmente a la venta de bijouterie de acero y plata. Con el paso del tiempo, el local amplió su rubro para ofrecer artículos de regalería y recuerdos, operando de manera ininterrumpida incluso durante los fines de semana largos para asegurar un punto de atracción activo a quienes arribaban a la villa balnearia.

A pesar del cierre del espacio físico por la falta de locales disponibles en alquiler en el balneario, la emprendedora confirmó que continuará con la comercialización de sus productos a través de su plataforma virtual en Instagram. El caso reabrió el debate entre los vecinos sobre el nivel de acompañamiento institucional a los comerciantes locales y los desafíos que enfrenta la actividad económica no gastronómica para subsistir durante todo el año en la costa atlántica rionegrina.

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